El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advirtió el 21 de octubre de 2026 que rebasar el límite de 1.5°C es inminente e inevitable, una conclusión que el organismo no había declarado con esas palabras en ediciones anteriores. Su informe Brecha de Emisiones 2026 fija un nuevo objetivo: limitar el exceso al menor nivel posible, con un pico de calentamiento de 1.7 a 1.8°C a mediados de siglo y un regreso a 1.5°C o menos hacia 2100, con una probabilidad cercana a 50%, según el comunicado del PNUMA.
La cifra que más preocupa es la de 2.8°C. Es el calentamiento proyectado si las políticas actuales continúan, frente a 2.6°C si se cumplen todas las contribuciones nacionales y 2.1°C en el mejor caso, con metas de cero neto incluidas, de acuerdo con el análisis de CNN publicado el 21 de octubre. El reporte señala que ambas estimaciones empeoraron respecto del año previo, en parte por la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París y por revisiones de emisiones históricas.
¿Por qué importa en México? El país presentó en noviembre de 2025 su Contribución Determinada a Nivel Nacional 3.0, con un límite absoluto de emisiones netas de 364 a 404 millones de toneladas de CO2 equivalente para 2035 sin condiciones, y de 332 a 363 millones si recibe cooperación internacional, según el INECC. Esa meta apunta a una trayectoria de cero emisiones netas en 2050, alineada con el nuevo cuadro global.
El informe detalla lo que exige la ruta del menor exceso, siempre frente a los niveles de 2025:
- Reducir las emisiones 18% en 2030, 45% en 2035 y 69% en 2040. - Cumplir las promesas actuales apenas lograría recortes de 5% a 8% en 2030. - Remover y almacenar cerca de 320 gigatoneladas de CO2 este siglo, equivalentes a unos ocho años de las emisiones globales de 2024.
El secretario general de la ONU, António Guterres, resumió la postura en una frase: "Overshoot is not surrender", rebasar el límite no significa rendirse.
La siguiente cita será la COP31, en Antalya, Turquía, en noviembre de 2026, donde los países revisarán sus planes de mitigación. El debate: si las metas a 2035 y 2040 se extienden como compromisos cuantificables.
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