La NASA dio por terminada el miércoles 19 de agosto la misión de 30 millones de dólares para rescatar al observatorio espacial Swift, que caerá a la atmósfera terrestre en los próximos meses. La nave Link, de la empresa Katalyst Space Technologies, se lanzó en julio para elevarlo a una órbita más alta, pero perdió el control.
Swift orbita la Tierra desde 2004 y es un referente para estudiar estallidos de rayos gamma, los eventos más energéticos del universo. Su órbita se ha degradado más rápido de lo previsto por la intensa actividad solar y, sin el rescate, volverá a entrar a la atmósfera. Axios reportó el mismo día el fin del intento, y la agencia AP precisó que el observatorio orbitaba a unos 345 kilómetros cuando se anunció la cancelación, frente a los cerca de 600 de su órbita original. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, dijo que la agencia debe moverse rápido y asumir riesgos calculados cuando el retorno potencial lo vale.
Link, del tamaño de un refrigerador y con tres brazos robóticos, despegó el 3 de julio. La NASA otorgó el contrato de 30 millones de dólares hace menos de un año y Katalyst construyó y lanzó la nave en nueve meses, cuando lo habitual son varios años. A finales de julio Link giró fuera de control: dos de sus tres ruedas de reacción dejaron de funcionar. La empresa dijo que la misión no tendrá el final previsto, pero que la nave sigue viva y aún puede acercarse a Swift para probar su sistema de navegación de proximidad. Katalyst añadió que extraerá valor técnico y operativo del vuelo.
La reentrada de Swift está prevista para octubre y la NASA no tiene en curso un reemplazo del observatorio; el telescopio se desintegrará al reingresar a la atmósfera. El primer intento de rescate orbital comercial queda sin resolución y por ahora sigue abierta la pregunta de si las empresas privadas podrán alargar la vida de satélites viejos.
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