El 6 de agosto, 168 congresistas republicanos de Estados Unidos enviaron una carta al representante comercial Jamieson Greer en la que respaldan prolongar la revisión conjunta del T-MEC, pero condicionan su apoyo a que México y Canadá cumplan los compromisos de acceso a mercado pactados hace seis años.
La carta, encabezada por el republicano Rudy Yakym III, integrante de la Comisión de Ways and Means, refuerza la postura que Greer fijó el 1 de julio, cuando Estados Unidos rechazó extender el tratado en su forma actual, de acuerdo con Expansión. El T-MEC sigue vigente, pero su renovación quedó pendiente mientras los tres países resuelven las diferencias que Washington puso sobre la mesa. El Congreso reconoce que el acuerdo generó beneficios, pero considera que la revisión debe corregir fallas. Para México, el mensaje combina dos lecturas: descarta, al menos por ahora, una ruptura con el acuerdo, y a la vez anticipa que el respaldo político para extenderlo dependerá de concesiones en la mesa de negociación.
Según El Universal, la carta la firman 168 de los 218 republicanos de la bancada, entre ellos 23 de los 26 integrantes de Ways and Means. "Respaldamos la decisión de priorizar los resultados por encima de cualquier plazo", señala el documento. Los legisladores concentran sus exigencias en cuatro frentes:
- Garantizar el acceso a mercados que México y Canadá comprometieron hace seis años y que, según la carta, todavía no se materializa de forma significativa. - Atender las nuevas medidas adoptadas por México y Canadá que, desde su perspectiva, perjudican a fabricantes, productores agrícolas y trabajadores estadounidenses. - Frenar las prácticas desleales de comercio e inversión de terceros países que buscan ingresar al mercado norteamericano, sin que el documento mencione a China. - Racionalizar las estructuras arancelarias para elevar la competitividad regional en el mercado mundial.
Para México, la petición de racionalizar los aranceles adquiere relevancia porque el país busca preservar el acceso preferencial de sus exportaciones al mercado estadounidense, mientras enfrenta presión para elevar barreras a mercancías de Asia. El punto abre la puerta a reglas de origen más estrictas y a una supervisión más estrecha del contenido de los productos fabricados en Norteamérica.
El siguiente hito será la respuesta oficial de México y Canadá a la carta y el avance de la revisión conjunta hacia fin de año, cuando se definirá si las concesiones alcanzan para renovar el tratado.
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