A partir del 4 de agosto, Coca-Cola Femsa aplicó aumentos de uno a cinco pesos a diversas presentaciones de sus refrescos en el centro, el Bajío y el sureste del país, un ajuste que la embotelladora atribuye al encarecimiento de insumos, la inflación y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

La compañía confirmó el movimiento "en línea con el aumento del precio de algunos insumos usados para la elaboración de nuestros productos", señaló su área de Comunicación Corporativa a Expansión. El presidente de FEMSA-Coca-Cola, Ian Craig, explicó en la conferencia trimestral con inversionistas que la firma decidió trasladar alrededor de 85% del impacto combinado del impuesto y la inflación a los precios, de acuerdo con Proceso. El IEPS sobre bebidas saborizadas pasó de 1.64 a 3.08 pesos este año, prácticamente el doble, y la última vez que la empresa enfrentó un incremento de esa magnitud fue entre 2013 y 2014. Para los hogares mexicanos, el cambio se siente en el gasto diario: según el Indicador de Consumo Big Data de BBVA Research, en junio el consumo cayó 0.2% mensual y 4.9% anual.

Los aumentos varían por presentación. La Coca-Cola tradicional de 250 mililitros pasó de 12 a 14 pesos; la de 355 mililitros, de 22 a 23; y la botella familiar de 1.75 litros, de 37 a 42. Las versiones sin azúcar también se ajustaron: la de 350 mililitros subió de 8 a 10 pesos y la de 600, de 18 a 20. El efecto ya se ve en los pequeños comercios. Isabel Contreras, propietaria de una tienda de abarrotes en la colonia San Simón Tolnáhuac, en la Ciudad de México, cuenta que sus ventas cayeron alrededor de 15% y que sus clientes "no dejan la Coca, pero ya no llevan galletas o quesos". La asociación de tenderos Anpec reporta que 89.4% de los comerciantes considera que el aumento generalizado de precios es su principal problema.

Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Anpec, anticipa que el refresco fue "el banderazo de salida" de una nueva ronda de aumentos en productos de consumo masivo, con más presión para los próximos meses. El dato a seguir: cómo reacomodan las familias su canasta en un año en que el consumo ya acumula cinco caídas mensuales consecutivas.

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