El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso nuevos aranceles a importaciones de 60 economías entre el 21 y el 25 de julio de 2026, una ofensiva que analistas consultados por El Financiero califican como la consolidación de una política comercial permanente. La tasa arancelaria efectiva promedio estadounidense subió a 10.7%, según Bloomberg Economics.

La escalada coincidió con la tercera ronda de revisión del T-MEC, celebrada en la Ciudad de México del 21 al 23 de julio entre México y Estados Unidos, que concluyó sin un acuerdo definitivo sobre el régimen arancelario. México mantiene una exención para aproximadamente 85% de sus exportaciones (las que cumplen con las reglas de origen del tratado), pero la señal de Washington es que los aranceles dejaron de ser una herramienta transitoria. De acuerdo con AP, la imposición de aranceles a 60 economías con el argumento de combatir el trabajo forzoso generó un debate: para algunos es un mecanismo legítimo de presión comercial; para otros, una maniobra que permite mantener gravámenes sin pasar por el Congreso. La cuarta ronda está prevista para la primera quincena de septiembre en Washington.

La ofensiva arancelaria de la semana abarcó tres frentes. El lunes 21 de julio, la Casa Blanca anunció un arancel del 50% a importaciones canadienses por unos 20,000 millones de dólares, invocando la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una disposición que no se había utilizado antes. El miércoles 23 entraron en vigor gravámenes adicionales del 25% a productos de Brasil, que respondió con un paquete de créditos por 3,600 millones de dólares para sus exportadores. El jueves 24, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, anunció aranceles del 10% y 12.5% a bienes de 60 economías.

Josh Lipsky, del Atlantic Council, declaró a El Financiero que los mercados estadounidenses pasaron "de odiar los aranceles a poder vivir con ellos y, finalmente, a necesitarlos". Chad Bown, del Peterson Institute for International Economics, señaló que la administración Trump "no está abordando el desafío más importante: China".

Para las empresas mexicanas que exportan a Estados Unidos, el mensaje es claro: la política arancelaria estadounidense adquiere un carácter estructural, no coyuntural. La cuarta ronda de revisión del T-MEC, en septiembre en Washington, será la primera prueba de cómo se negocia el tratado bajo esta nueva realidad.

Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.