Negociadores de Washington llegan a la Ciudad de México para la tercera ronda de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que se celebra del 21 al 23 de julio. El sector privado mexicano calcula que el desenlace final del proceso tomará entre finales de 2026 y 2029, dependiendo del calendario electoral estadounidense.
La revisión conjunta del T-MEC fue activada por la cláusula de vigencia del tratado. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum busca que esta ronda de 2026 fije reglas de largo plazo, en lugar de detonar renegociaciones anuales. Del lado estadounidense, la administración del presidente Donald Trump favorece extender el tratado por 10 años, pero sujeto a revisiones periódicas. Para México, el T-MEC sostiene millones de empleos y representa el marco que da certidumbre a la industria manufacturera, automotriz y agrícola que exporta a Norteamérica.
El representante comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, encabezan las delegaciones que se reúnen a partir de este 21 de julio. Sobre la mesa están el acero y el aluminio, las reglas de origen del sector automotriz, la seguridad económica, los temas laborales, la agricultura y los servicios de pagos electrónicos, según detalla El Financiero. Washington reconoció avances mexicanos en controles de exportación de doble uso, protección de patentes farmacéuticas, combate a la piratería en línea y modernización de la ventanilla única de comercio exterior.
En declaraciones recogidas por El CEO, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), José Medina Mora, delineó dos escenarios para el desenlace: que el panorama se aclare tras las elecciones legislativas de Estados Unidos en noviembre de 2026, o que la definición se aplace hasta 2029 con una nueva administración estadounidense. Medina Mora subrayó que, pese a la incertidumbre, los flujos comerciales no se han frenado. Especialistas citados por El Financiero recordaron que el principal activo del tratado no son los aranceles, sino la certidumbre: alrededor del 70% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos son insumos industriales que operan bajo un sistema de coproducción.
Si esta semana no se alcanzan acuerdos, las negociaciones continuarán en septiembre. El resultado definirá el horizonte de planeación de las empresas que comercian en la región: la diferencia entre reglas claras por una década o un ciclo de revisión anual.
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