El telescopio espacial James Webb confirmó en julio de 2026 a MoM-z14 como la galaxia más lejana conocida, formada 280 millones de años después del Big Bang, según un artículo de la NASA. El hallazgo, cien veces más brillante de lo previsto, se suma a observaciones que obligan a revisar las teorías sobre el origen del universo.
La revista Wired documenta que el Webb, operativo desde 2022, ha encontrado objetos que no encajan con la física establecida: galaxias demasiado brillantes, agujeros negros demasiado masivos para su edad y los llamados little red dots, puntos rojos diminutos que empezaron a verse en gran número unos 650 millones de años después del Big Bang. Ante ese panorama, un grupo creciente de investigaciones propone modelos alternativos, aunque ninguno explica por completo lo observado. Para la comunidad científica global, estos datos públicos son materia prima para poner a prueba los modelos cosmológicos vigentes, y la astronomía mexicana puede aprovecharlos.
Entre las sorpresas están agujeros negros de mil millones de masas solares formados apenas unos cientos de millones de años después del Big Bang, según Jenny Greene, astrofísica de la Universidad de Princeton. El equipo que confirmó MoM-z14, liderado por Rohan Naidu del Instituto Kavli del MIT, midió un corrimiento al rojo de 14.44, lo que implica que su luz viajó unos 13 mil 500 millones de años. También detectó altos niveles de nitrógeno, un rasgo que apunta a estrellas supermasivas y a la reionización, la etapa en que la luz de las primeras estrellas atravesó la niebla de hidrógeno. La NASA espera que el telescopio Nancy Grace Roman, por lanzarse en los próximos años, eleve a miles la muestra de estas galaxias brillantes.
Con el Webb en pleno funcionamiento y el Roman en el horizonte, los astrónomos tendrán más piezas para responder cuándo y cómo se formaron las primeras galaxias. Los datos, abiertos a la comunidad internacional, dan a los equipos mexicanos una vía directa para participar en esa respuesta.
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