El 27 de julio de 2026, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó el registro de 179 piezas arqueológicas prehispánicas en trece depósitos rituales dentro de la cueva Mundo Zoque, en el municipio de Cintalapa, Chiapas, un hallazgo que especialistas describen como uno de los registros más relevantes de las últimas décadas en el sur de México.

La cueva, ubicada en el cañón del río La Venta, fue empleada exclusivamente para rituales propiciatorios de lluvia y fertilidad agrícola por la antigua cultura zoque durante el periodo Clásico Tardío (600-900 d.C.), según determinó el INAH. Josuhé Lozada Toledo, investigador adscrito al Centro INAH Chiapas y responsable del proyecto, calificó el hallazgo como una aportación fundamental para el conocimiento de la antigua cultura zoque, de acuerdo con Aristegui Noticias. El acceso extremo al sitio, que requiere un descenso en rappel de más de diez metros, el paso por corredores estrechos y un sifón que solo es transitable en temporada de sequía, mantuvo el lugar intacto y libre de saqueo durante siglos. El hallazgo fue reportado en enero de 2026 por el guía local Jairo Díaz Barreiro y verificado por especialistas del INAH entre febrero y junio del mismo año, según documentó El Universal.

Entre las piezas de cerámica documentadas hay incensarios, cajetes y urnas efigie con representaciones de jaguares, tecolotes y serpientes, animales que en la cosmovisión zoque simbolizan la oscuridad, la sabiduría y el ciclo de vida y muerte, respectivamente. Destaca un sahumador decorado con una cruz que representa el quincunce (las cuatro direcciones del universo), cuyo mango de 32 centímetros remata en una cabeza de serpiente con las fauces abiertas. En la cámara principal se documentaron cinco de los trece depósitos rituales, con abundante cerámica anaranjada de pasta fina. Los incensarios presentan espinas de ceiba, árbol sagrado que marcaba la ruta ceremonial al interior de la cueva. También se identificaron estalagmitas modificadas por los antiguos zoques para adquirir formas antropomorfas.

El INAH anunció que las siguientes fases del proyecto incluyen el registro con fotogrametría tridimensional y estudios químicos al interior de las piezas para detectar residuos de copal, cenizas o restos óseos. La investigación, adscrita al proyecto de registro y análisis de cuevas del cañón del río La Venta, continuará con nuevas exploraciones en los próximos meses.

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