El Hay Festival de Querétaro abrió el viernes 4 de septiembre su undécima edición con 70 actividades y más de un centenar de participantes, según el programa difundido por El País. Durante tres días, el centro de la capital queretana reúne a escritoras como Lydia Cacho y Kiran Desai, a la cronista Alma Guillermoprieto y a la periodista Gabriela Warkentin para conversar sobre libros, periodismo y democracia.
El encuentro, nacido en Hay-on-Wye, Reino Unido, cumple 39 años de historia y once ediciones en Querétaro. Esta versión llega en formato compacto: Cristina Fuentes La Roche, directora del festival, dijo a El Universal que el presupuesto municipal se redujo cerca de 70 por ciento, lo que acortó la agenda a tres días. La directora atribuyó la reducción a las inversiones por el Mundial de Fútbol y a otros gastos de infraestructura local, y el comité resolvió mantener el encuentro en la entidad. La oferta convierte a Querétaro en punto de encuentro del periodismo y la literatura en español, con autores que también siguen los lectores mexicanos de Estados Unidos y Canadá.
El programa reparte sus 70 actividades entre el Teatro de la Ciudad, la Cineteca Rosalío Solano, la Alameda y sedes de la Universidad Autónoma de Querétaro, la UNAM, el Tec de Monterrey y la Anáhuac. Las charlas tienen un costo simbólico de 10 pesos y son gratuitas para estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad, de acuerdo con El País. Entre las voces, Alma Guillermoprieto conversará con Gabriela Warkentin y el periodista salvadoreño Óscar Martínez; la escritora Kiran Desai, ganadora del Booker Prize, presenta su novela ambientada en México; y la cantautora Vivir Quintana ofrece un recital. Autores mexicanos como Yásnaya Elena A. Gil, Emiliano Monge y Daniel Saldaña París compartirán mesas con invitados de Estados Unidos, España y Perú.
La agenda sigue este fin de semana con pódcasts, presentaciones y conversaciones abiertas al público, y cierra con la charla del filósofo argentino Darío Sztajnszrajber sobre el amor romántico. La cita deja en Querétaro una oferta cultural de entrada simbólica para la comunidad latina de Norteamérica.
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