El ADN de dos momias indígenas del norte de Chile, que vivieron entre 1492 y 1631, entregó los primeros genomas antiguos de viruela jamás encontrados en América. El hallazgo, publicado en Science el 30 de julio de 2026, confirma con evidencia molecular que la enfermedad llegó al continente con los colonizadores europeos.

El estudio fue liderado por Bruno Romero González, doctorante del Trinity College de Dublín, con la participación de la antropóloga Constanza de la Fuente Castro, de la Universidad de Chile. Los investigadores analizaban restos óseos del sitio arqueológico Camarones 9, en la región de Arica y Parinacota, con el objetivo de reconstruir la historia poblacional de la zona. El descubrimiento del virus fue accidental: el software de análisis genético detectó fragmentos de ADN de viruela donde el equipo solo esperaba encontrar genomas humanos. Para México, donde se estima que la viruela y otras enfermedades introducidas durante la Conquista provocaron una caída demográfica sin precedentes en el siglo XVI, el hallazgo entrega la primera confirmación genómica directa de un capítulo que la crónica colonial describió pero que la ciencia no había podido verificar.

Los dos genomas virales recuperados comparten una identidad del 99.912 por ciento, lo que indica que ambas personas, una mujer adulta de entre 30 y 35 años y un hombre de entre 18 y 20, se infectaron durante el mismo brote o con la misma cepa circulante. El análisis filogenético ubica a esta variante en una rama europea del árbol evolutivo del virus, con una divergencia estimada alrededor del año 1296, según reportó Nature. Se trata de un linaje intermedio: posterior a las cepas medievales europeas, pero anterior a las que dieron origen a la viruela del siglo XX. "Nadie cuestionaría que la viruela llegó a este hemisferio por la colonización, pero esto lo prueba", declaró Shigeki Nakagome, genetista del Trinity College y coautor del estudio, de acuerdo con Scientific American.

Antes de este hallazgo, solo existían dos genomas de viruela anteriores al siglo XX: uno de restos vikingos del siglo VII y otro de una momia lituana del siglo XVII. El equipo planea ahora ampliar la búsqueda de ADN patógeno en otros sitios arqueológicos de Sudamérica para trazar con mayor precisión la ruta y el impacto de las epidemias coloniales en el continente.

Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.