La Reserva Federal de Estados Unidos subió su tasa de interés el 16 de septiembre de 2026 y el diferencial con la tasa de Banco de México se redujo a 250 puntos base, su nivel más bajo desde el 16 de diciembre de 2015. Es la brecha más estrecha entre ambas tasas en casi once años.

El ajuste de la Fed fue de 25 puntos base, por unanimidad, y llevó su rango objetivo a 3.75% a 4.00%, el primer aumento desde el 26 de julio de 2023, según datos de Banco Base recogidos por Proceso. Banco de México mantiene su tasa en 6.50%, de modo que la brecha quedó en 250 puntos base. La Encuesta Citi de Expectativas recoge un consenso de 17.50 pesos por dólar al cierre de 2026, frente a los 17.1706 unidades del cierre del jueves 17 de septiembre. La cifra importa para México porque el diferencial es el imán del carry trade: inversionistas que se financian en dólares para invertir en pesos. Cuando la brecha se estrecha, esas operaciones rinden menos y los portafolios internacionales tienden a reducir su exposición al peso.

En un reporte citado por El CEO, Laura Torres, directora de Inversiones de IMB Capital Quants, escribió que «aunque esta brecha todavía ofrece un colchón positivo para sostener operaciones de carry trade, su atractivo se debilita progresivamente». El mismo reporte señala que el Banco de Japón anticipaba un alza de 25 puntos base a 1.25%, su nivel más alto en más de 30 años, un movimiento que encarece el financiamiento en yenes y añade volatilidad a monedas como el peso. Janneth Quiroz, de Monex, y Luis Gonzali, de Franklin Templeton México, coincidieron en que aún es precipitado hablar del fin del superpeso; Gonzali añadió que el escenario más probable es una depreciación ordenada hacia el cierre del año.

El siguiente dato llega el 24 de septiembre, cuando Banco de México anuncie su decisión de política monetaria. El consenso de analistas anticipa que mantenga la tasa en 6.50%, con la mirada puesta en el comportamiento del tipo de cambio.

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