Texas eligió a un demócrata para el Senado por primera vez desde 1988. Esto fue la señal más clara de una noche en que el poder en Estados Unidos empezó a parecerse al país que lo vota.
El martes, James Talarico ganó el Senado por Texas por un margen de dos dígitos, más de un millón de votos, en un estado que Donald Trump ganó por 14 en 2024. La misma noche, Gina Hinojosa derrotó al gobernador Greg Abbott y será la primera latina en gobernar Texas. Los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes y voltearon siete escaños republicanos en el Senado.
Pero el titular de fondo no es la mayoría. Es quién la construyó.
La fotografía: una noche de primeros
Deb Haaland (Laguna Pueblo) derrotó a Gregg Hull y será la primera mujer indígena elegida gobernadora en Estados Unidos. Gobernará Nuevo México desde el 1 de enero. En Minnesota, Peggy Flanagan (White Earth Ojibwe) se convirtió en la primera mujer nativa en el Senado.
Xavier Becerra será el primer latino elegido gobernador de California y el primero en el cargo desde Romualdo Pacheco, en 1875.
Keisha Lance Bottoms ganó Georgia y es la primera mujer negra elegida gobernadora del país. Cuatro estados eligieron a su primer gobernador negro, y Juliana Stratton, de Illinois, hará que por primera vez tres mujeres negras sirvan a la vez en el Senado.
Abdul El-Sayed, de Michigan, será el primer musulmán en el Senado; Chris Pappas, de New Hampshire, el primer hombre abiertamente gay. Según el Los Angeles Blade, 17 de los 18 candidatos LGBTQ+ a cargos federales ganaron.
No es política de identidad, es credencial de cercanía
Esta no fue una elección ganada con la identidad como bandera. Fue ganada con el costo de la vida. Talarico y Hinojosa centraron su mensaje en costo de vida, precio y corrupción; Haaland, en el costo de vida, el cuidado infantil y el sistema de protección de menores; Becerra, en su experiencia política a nivel local y Federal.
La identidad cumplió otra función: la de credencial. Es la prueba de que quien pide el voto conoce el problema desde adentro. La noche de su nominación, el presidente de la Cámara de Nuevo México, Javier Martínez, lo dijo sin rodeos: elegir a Haaland era elegir a alguien como ellos, que conoce la lucha diaria.
No es el triunfo de la política de identidad. Es el triunfo de que la identidad es una de las más claras pruebas de cercanía.
Un giro de unos 25 puntos en el margen en dos años no es lealtad partidaria. Es un voto por contrato. Los mismos votantes que premiaron a Trump en 2024 castigaron a su partido por los precios, los combustibles y la política migratoria, según UnidosUS y los estrategas que cita CBS News. Para quién trabaja la agenda latina, la conclusión es operativa: el voto latino es un mercado que se renueva por resultados.
Tres lecturas para no equivocarse
Es ciclo y es generación, y aún no sabemos en qué proporción. Las elecciones intermedias castigan al partido del presidente, y NPR compara esta noche con 2006, la última vez que los demócratas recuperaron ambas cámaras. Lo que apunta a algo más que un ciclo es el voto latino joven y la composición de las candidaturas ganadoras. 2028 dirá cuánto de esto es estructural.
La diversidad del poder ya no pertenece a un solo partido. La mayoría de los primeros de la noche fueron demócratas, pero no todos: el republicano Byron Donalds será el primer gobernador negro de Florida.
El mandato es de resultados, no ideológico. Los demócratas no tendrán una mayoría a prueba de filibuster en el Senado, según NPR. Y el consultor republicano Mike Madrid atribuyó la victoria de Becerra, en buena parte, al rechazo a los republicanos en California. Leer esta noche como un giro "liberal" es leerla mal: los votantes premiaron a quien habló de su bolsillo.
Qué sigue para quienes trabajamos la agenda latina
Interlocución nueva en la frontera. Tres de los cuatro estados que comparten frontera con México (California, Texas y Nuevo México) tendrán a partir de enero gobiernos demócratas encabezados por un latino, una latina y una mujer indígena. Comercio, migración y energía tendrán interlocutores estatales distintos.
De convocar a cumplir. Las organizaciones que movilizan al votante hispano deben pasar del llamado al voto a la entrega de resultados en costo de vida, salud y vivienda. Eso fue lo que el electorado premió, y lo que puede quitar en 2028.
Medir en 2027, no en la noche electoral. La representación es un símbolo el día de la elección y un resultado cuando se aprueba el presupuesto.
No es que Estados Unidos se haya vuelto liberal de la noche a la mañana. Es que dejó de aceptar que el poder tenga una sola cara. El reto de esta generación de gobernantes es el que importa: pasar de la representación como símbolo a la representación como resultado.



