Según Energía a Debate, Grupo Cox, la empresa española de infraestructura, anunció el 17 de agosto que construirá en Rosarito, Baja California, la planta desaladora más grande de América Latina, con una inversión de 304 millones de dólares. La obra, adjudicada por licitación pública, beneficiará en su primera etapa a cerca de un millón de personas.

El proyecto forma parte de las iniciativas prioritarias del Plan Nacional Hídrico de México y abastecerá a los municipios de Playas de Rosarito y la zona suroeste de Tijuana, según Forbes México, que detalla que la obra fue impulsada por la Comisión Nacional del Agua. La región depende hoy del agua del río Colorado, una cuenca compartida con Estados Unidos, de modo que una fuente complementaria e independiente de ese río alivia la presión sobre un recurso binacional. BNamericas reporta la inversión en 310 millones de dólares, cifra ligeramente distinta a la del anuncio de la compañía.

La primera fase integrará una planta con capacidad para tratar 2,200 litros de agua por segundo, lo que incorporará unos 190 millones de litros diarios al sistema de abastecimiento regional y estará lista en un plazo de tres años. La capacidad final superará los 4,400 litros por segundo, equivalentes a 380,000 metros cúbicos diarios de agua potable. Cox empleará tecnología de ósmosis inversa, con membranas semipermeables que separan sales e impurezas del agua de mar. Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox, señaló en un comunicado: "Seguimos trabajando por el desarrollo de infraestructuras que contribuyan al bienestar de las personas y al crecimiento sostenible del país". La compañía ya construyó en Emiratos Árabes Unidos la desaladora Taweelah, la mayor del mundo por ósmosis inversa.

La obra, que estará lista en tres años, llega tras la adquisición de Iberdrola México, con la que Cox reforzó su presencia en el país. Para la frontera noroeste, donde el agua se comparte con el sur de California, la desaladora ofrece una ruta concreta hacia una mayor seguridad hídrica.

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