El 82% de los 140 fármacos CAR-T in vivo que hoy se prueban en animales y personas en todo el mundo los desarrollan grupos de China, según un análisis de Boston Consulting Group que publica la revista científica Nature el 28 de septiembre de 2026.

Las terapias CAR-T in vivo instruyen al organismo para modificar sus propias células inmunes y atacar tumores, sin extraer sangre del paciente ni editarla en un laboratorio. Las versiones ex vivo, que sí requieren ese proceso, ya se usan contra cánceres de sangre. Nature subraya que las in vivo son más baratas y más sencillas de desarrollar, una diferencia que pesa para los sistemas de salud de América Latina, incluido el mexicano. Si la competencia entre desarrolladores abarata la producción, estas terapias dejan de ser un tratamiento de nicho y entran en la conversación sobre cobertura pública.

El análisis de John Wu, de Boston Consulting Group, encontró que la mayor parte de la investigación preclínica fundacional se hizo en Estados Unidos y Alemania, pero que China se movió rápido hacia la clínica. Emily Blyth, investigadora de terapia celular del Instituto Westmead de Sídney, atribuye ese avance al volumen de trabajo acumulado y al respaldo del gobierno chino, y señala que crece el interés internacional por colaborar. Los primeros resultados clínicos reportados incluyen cinco pacientes con lupus resistente al tratamiento que mejoraron a los tres meses, sin efectos secundarios graves, y un reporte de este mes con 16 personas con enfermedades autoinmunes que mejoraron tras recibir la terapia.

En septiembre de 2026, la FDA autorizó el primer CAR-T in vivo desarrollado en China para pruebas clínicas en cánceres de sangre: IASO208, de la empresa IASO Bio, con 11 pacientes ya tratados en un ensayo en el Hospital Union de Wuhan, que avanza a una fase 1b en Estados Unidos, según CancerNetwork. Xiaoyuan Chen, del Hospital e Instituto Oncológico de Shandong, plantea que un desarrollo clínico exitoso en China puede acelerar la innovación, reducir los costos y generar evidencia que beneficie a pacientes de todo el mundo.

Los investigadores advierten que aún faltan datos de durabilidad y que hay que superar las toxicidades reportadas con las terapias ex vivo antes de una aprobación de uso amplio. El siguiente dato relevante llegará con los resultados de la fase 1b en Estados Unidos.

Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.