El Palacio de Bellas Artes anunció el primer Encuentro Internacional de Arte Chicanx, que del 30 de julio al 1 de agosto reunirá a 15 artistas, curadores y cineastas de México y Estados Unidos en la Sala Manuel M. Ponce con entrada libre. El programa incluye además un ciclo de cine en la Cineteca Nacional del 28 de julio al 1 de agosto.

El encuentro complementa la exposición Aztlán, túnel del tiempo, actualmente en el Museo del Palacio de Bellas Artes, que revisa cinco décadas del movimiento chicano: del muralismo de East Los Ángeles a las prácticas digitales contemporáneas. Organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) con apoyo de la Terra Foundation for American Art, el programa representa un reconocimiento institucional significativo para la comunidad mexicano-americana. Según Aristegui Noticias, las mesas fueron diseñadas para tender puentes entre creadores cuya obra se despliega a ambos lados de la frontera.

El miércoles 30 de julio arranca la sesión Comunidades solidarias con la artista Beatriz Cortez y la curadora Daniela Lieja. El jueves 31, Rita Gonzalez, jefa de arte contemporáneo del LACMA, la filósofa Sayak Valencia y el escritor Luis J. Rodríguez participan en la mesa Curaduría, escritura e imaginación política. Ese mismo día, Chaz Bojórquez, pionero del grafiti chicano, conversa con Said Dokins sobre el muro como lenguaje estético y político. El viernes 1 de agosto, la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide y el artista Rubén Ortiz-Torres dialogan sobre la serie White Fence Gang, que Iturbide capturó en East Los Ángeles en los años ochenta. La cantante punk Alice Bag cierra con la charla Punk chicanx. De acuerdo con Infobae, el ciclo de cine en la Cineteca Nacional, curado por Jesse Lerner, recorre del cine mudo de 1908 al documental contemporáneo sobre la frontera, con funciones diarias a las 19 horas y un costo de 70 pesos.

El encuentro coloca al arte chicano en el centro de la programación de verano del recinto cultural más importante de México. Con nombres que la comunidad mexicano-americana reconoce como propios, Bellas Artes abre una conversación sobre identidad y migración que corre en ambos sentidos de la frontera.

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