Investigadoras del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, lideradas por la bióloga Liliana Pardo López, pusieron en operación un laboratorio marino móvil instalado en un contenedor marítimo para evaluar bacterias capaces de degradar hidrocarburos y plásticos directamente en las costas mexicanas, reportó el diario Reforma el 13 de julio de 2026.

El laboratorio opera dentro de la Coordinación de Plataformas Oceanográficas (COPO) de la UNAM, y es el resultado de varios años de investigación en los que el equipo de Pardo López ha caracterizado bacterias marinas del Golfo de México con propiedades biorremediadoras. Según el perfil académico de la investigadora en el Posgrado en Ciencias Bioquímicas de la UNAM, su grupo realiza cruceros oceanográficos que abarcan desde Tamaulipas hasta Veracruz, explorando comunidades bacterianas desde la superficie hasta profundidades de 3,000 metros.

México cuenta con 11,122 kilómetros de litoral, según datos del INEGI, lo que hace particularmente relevante contar con herramientas biotecnológicas propias para atender derrames de hidrocarburos y acumulación de plásticos en ecosistemas marinos. La portabilidad del laboratorio permite desplazarlo a distintas costas según las necesidades de cada zona.

El laboratorio móvil es un contenedor marítimo acondicionado con instrumental completo de biología molecular y bioquímica, lo que permite realizar análisis genómicos y ensayos enzimáticos directamente en campo. El equipo de Pardo López ha aislado cepas bacterianas del Golfo de México con capacidad comprobada para degradar poliuretano, uno de los plásticos más difíciles de reciclar. Una de estas cepas, identificada como Stutzerimonas frequens GOM2, degradó 30 por ciento del poliuretano en solo 15 días y revirtió la toxicidad embrionaria causada por este material en peces cebra, según un estudio publicado en Marine Pollution Bulletin en 2025.

En paralelo, el grupo desarrolló HADEG, una base de datos curada de enzimas y genes de degradación de hidrocarburos, y diseñó consorcios bacterianos capaces de degradar petróleo crudo en condiciones marinas controladas.

La siguiente fase del proyecto contempla llevar el laboratorio móvil a sitios con contaminación activa por derrames o acumulación de plásticos en el Golfo de México. El objetivo es validar la efectividad de las bacterias nativas en condiciones reales y generar protocolos de biorremediación que puedan ser adoptados por autoridades ambientales y comunidades costeras.

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