¿Quién cuida el patrimonio cuando llegan millones de visitantes? Esa pregunta tiene en vilo a más de 500 trabajadores del INAH y el INBAL, que rumbo al Mundial reclaman certeza sobre horas extra, condiciones de trabajo y materiales básicos en museos que recibirán a una multitud.

El reclamo nace de un anuncio sin letra chica. Según

Proceso

, la programación cultural del Mundial dejó dudas sin resolver entre los empleados: el horario extendido va del 11 de junio al 5 de julio en los principales recintos, pero no quedó claro cómo se pagarán esas horas adicionales ni si habrá insumos suficientes en museos que llevan años con presupuestos precarios. El

seguimiento de La Razón

confirma que la incertidumbre laboral abarca también al Fonca y a la Biblioteca Vasconcelos.

El contraste es incómodo. Mientras la Secretaría de Cultura presume un programa con 281 actividades y horarios ampliados, quienes abren las puertas, vigilan las salas y restauran las piezas piden lo básico: que se les pague el tiempo extra y se les den materiales para atender a un aforo histórico. Se esperan hasta 5.5 millones de visitantes adicionales, una presión enorme para una plantilla ya estirada.

El tema seguirá vivo durante todo el torneo. Las exigencias de los trabajadores son una prueba para la Secretaría de Cultura: si resuelve las condiciones laborales antes del 11 de junio, el "Mundial Social" arranca con casa en orden; si no, la fiesta cultural podría empañarse con protestas en los propios museos que busca lucir. La respuesta institucional es lo que falta por verse.

Fuentes: