El ensayo clínico internacional PROTEUS, publicado en el New England Journal of Medicine, demuestra que añadir apalutamida al tratamiento hormonal antes y después de la cirugía reduce en 20 por ciento el riesgo de metástasis o muerte en pacientes con cáncer de próstata de alto riesgo. Los resultados fueron difundidos este viernes por la publicación científica mexicana Investigación y Desarrollo.
El estudio incluyó a 2,109 pacientes en 184 centros de 18 países y es el primero en ofrecer evidencia sólida de que intensificar el tratamiento en la fase perioperatoria (seis meses antes y seis meses después de la prostatectomía) puede retrasar la propagación del tumor de manera significativa. El cáncer de próstata es una de las principales causas de mortalidad oncológica masculina a nivel global. La investigación, financiada por Johnson & Johnson, fue presentada originalmente en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) en Chicago y publicada en el NEJM el 31 de mayo de 2026. Su difusión este viernes en medios científicos mexicanos acerca estos hallazgos a la comunidad médica de habla hispana.
A los cinco años de seguimiento, el 78.2 por ciento de los pacientes que recibieron apalutamida permanecía vivo y sin metástasis, frente al 73.5 por ciento del grupo con tratamiento convencional. El tiempo hasta requerir una nueva terapia oncológica prácticamente se duplicó: pasó de 41.5 a 74.2 meses, lo que supone una mejora significativa en la calidad de vida de los pacientes. El doctor Álvaro Juárez, urólogo español que dirigió el equipo con el mayor número de pacientes incorporados al ensayo, explicó que la principal novedad consiste en «actuar antes de que el cáncer vuelva a manifestarse». «Reforzamos el tratamiento en los dos momentos clave, antes de la cirugía y después de ella», señaló Juárez, y añadió que así se ataca la enfermedad «de forma más completa» y se da al paciente «la mejor oportunidad posible desde el principio». En cuanto a eventos adversos de grado 3 o 4, estos alcanzaron al 39.6 por ciento del grupo con apalutamida, frente al 31 por ciento del grupo placebo, principalmente por erupciones cutáneas.
Los investigadores continúan evaluando si esta estrategia consigue aumentar la supervivencia global, un dato que aún no ha alcanzado madurez estadística tras los 61.7 meses de seguimiento. El doctor Juárez subrayó que la publicación «supone un importante respaldo científico a una estrategia que podría incorporarse progresivamente a la práctica clínica, conforme avance su evaluación por parte de las autoridades sanitarias y las sociedades científicas».
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.

