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• El avance en solar fotovoltaica, eólica y almacenamiento posiciona a México ante oportunidades en la electrificación sostenible del planeta.

Las energías renovables experimentan un crecimiento exponencial a nivel mundial, impulsado por la caída de costos y avances tecnológicos que transformarán la matriz energética global. Según análisis especializados, la capacidad solar fotovoltaica se duplica cada tres años, mientras la eólica offshore y el hidrógeno verde emergen como pilares para descarbonizar industrias pesadas.

En España, el gobierno acelera la implantación de renovables para mitigar la crisis energética mundial, con metas ambiciosas en almacenamiento y redes inteligentes. Paralelamente, los shocks en el suministro de combustibles fósiles —provocados por conflictos geopolíticos y la pandemia— han catalizado la transición eléctrica, reduciendo la dependencia de importaciones y fomentando inversiones en baterías de larga duración.

Para México, estas tendencias abren vías de colaboración internacional y desarrollo local. La expansión de renovables reduce vulnerabilidades ante volatilidades fósiles, alinea con metas climáticas nacionales y genera empleos en regiones como Baja California y Oaxaca, donde proyectos eólicos y solares ya operan. La integración de hidrógeno y vehículos eléctricos demanda inversiones en infraestructura, fortaleciendo la competitividad exportadora.

Expertos destacan que el almacenamiento en baterías litio-ion y flujos redox permitirá una penetración renovable superior al 80% en sistemas eléctricos para 2030, beneficiando economías emergentes como la mexicana mediante transferencia tecnológica y financiamiento verde.

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