Detrás de cada subasta y cada plataforma reconvertida hay una meta de fondo: que las energías renovables pasen del 24% actual a por lo menos 38% de la generación eléctrica nacional al cierre del sexenio. Ese es el corazón de la estrategia de soberanía energética que el gobierno presentó como balance de su gestión.

El plan se apoya en dos empresas del Estado. Según

Global Energy

, desde el inicio de la administración se incorporaron seis nuevas plantas de ciclo combinado por 3,000 megawatts, y se prevé integrar 32,000 MW adicionales durante el sexenio. La estrategia combina la expansión de solar y eólica con la entrada de geotermia e hidrógeno verde, articulada con la recuperación financiera de Pemex, que redujo su deuda en 20 mil millones de dólares.

Los datos sociales acompañan la narrativa.

Infobae

reporta que 13,893 comunidades obtuvieron acceso a electricidad y que el Sistema Nacional de Refinación procesa más de 1.3 millones de barriles diarios. La presidenta enmarcó el plan en una frase: "México no acepta injerencias. Somos un país libre, independiente y soberano".

El talón de Aquiles es la inversión. Llegar a 38% renovable exige capital sostenido, y la inversión física de Pemex y CFE viene a la baja, lo que tensiona el calendario. La adjudicación reciente de 7,411 MW por la CFE es la primera prueba concreta de que el esquema mixto, con capital privado, puede llenar ese hueco. La siguiente subasta dirá si el ritmo alcanza para la meta del sexenio.

Fuentes: