La reforma a la Ley de Inversión Extranjera que la presidenta Claudia Sheinbaum envió al Senado el 30 de agosto exige, por razones de seguridad nacional, que toda inversión extranjera que supere 49% del capital de una empresa mexicana cuente con una resolución favorable de la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras.

La iniciativa llega días antes de que los equipos de México y Estados Unidos se reúnan en Washington para la cuarta ronda de la revisión conjunta del T-MEC, y homologa el control de adquisiciones extranjeras con los regímenes ya vigentes en Estados Unidos, la Unión Europea y gran parte de los países de la OCDE. Según Bloomberg Línea, la Inversión Extranjera Directa alcanzó 34,968 millones de dólares en el primer semestre de 2026, 2.1% más que el mismo periodo de 2025 y el mayor nivel para un primer semestre desde que se tiene registro. Para la comunidad mexicano-estadounidense con negocios en ambos lados de la frontera, la reforma define con qué reglas se evaluarán los capitales foráneos en sectores estratégicos.

La Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras sumará con voz y voto a los titulares de Defensa, Marina y Seguridad y Protección Ciudadana, que se suman a las once secretarías que ya la integran. El nuevo título sobre seguridad nacional en las inversiones extranjeras faculta a la Comisión para aprobar o negar la participación foránea cuando supere 49% del capital social o cuando la empresa opere en sectores como energía, inteligencia artificial, semiconductores, ciberseguridad y minería. Según El CEO, las multas van de 5 mil a 200 mil veces el valor diario de la UMA, que con la UMA de 117.31 pesos en 2026 equivale a un rango de 586,550 a 23.5 millones de pesos para empresas que transfieran acciones pese a una resolución en contra. En la antesala de la cuarta ronda del T-MEC, la economista Gabriela Siller, de Banco Base, señaló que la iniciativa puede sumar incertidumbre regulatoria para la captación de Inversión Extranjera Directa.

La reforma se discutirá en el nuevo periodo de sesiones del Congreso que inicia este mes, mientras avanzan las negociaciones del T-MEC en Washington, donde la seguridad económica forma parte de la agenda. El resultado definirá las reglas que enfrentarán los inversionistas mexicanos y estadounidenses en sectores estratégicos en los próximos años.

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