OpenAI sostiene que uno de sus modelos resolvió el problema de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio, cada uno con un premio de un millón de dólares. La empresa dice que le tomó 88 horas de cómputo, según reportes publicados el 11 y el 12 de septiembre de 2026.

Detrás del anuncio hay una disputa por los créditos. Tristan Buckmaster, profesor de la Universidad de Nueva York, dijo a The Verge que OpenAI le ofreció cómputo prácticamente ilimitado y la autoría única del artículo si dejaba fuera a Levent Alpöge, investigador de Anthropic y su colaborador en el mismo problema. Un portavoz de la empresa, Laurance Fauconnet, negó que los mensajes que Buckmaster escribió en Codex durante los dos meses anteriores hayan influido en el sistema, incluido su entrenamiento. Buckmaster respondió que ese tipo de declaraciones debe tomarse con escepticismo. Los siete problemas se plantearon en 2000 y solo uno, la conjetura de Poincaré, ha sido resuelto desde entonces.

En ese contexto, TechCrunch reportó que 25 matemáticos ganadores de la Medalla Fields firmaron una carta abierta esta semana en la que señalan que los laboratorios de inteligencia artificial amenazan su trabajo intelectual. Los firmantes escribieron que estas soluciones suelen anunciarse con prisa, sin tiempo para una redacción cuidadosa, el aislamiento de nuevos métodos ni la cita del trabajo previo, lo que plantea preguntas severas de atribución y plagio. La prueba de OpenAI sigue sin verificación independiente. La empresa dijo que empleó cerca de 10 mil agentes y decenas de millones de dólares en cómputo. Sébastien Bubeck, investigador de OpenAI, rechazó la versión de Buckmaster y dijo al New York Times que la afiliación de Alpöge con Anthropic fue un punto de fricción. OpenAI también retiró esta semana su patrocinio de un evento de matemáticas en Caltech.

El resultado queda en manos de la comunidad matemática: sin verificación independiente y sin exposición completa del método, no se integra al canon. La carta incluye recomendaciones para matemáticos, instituciones y legisladores, y sigue a la Declaración de Leiden, de junio de 2026. Queda abierto cómo se acredita un hallazgo cuando lo produce una máquina.

Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.