OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, propuso ceder al gobierno de Estados Unidos una participación del 5% de su capital, valuada en 42,600 millones de dólares, para distribuir entre la ciudadanía los beneficios del desarrollo de inteligencia artificial, según reveló el Financial Times el 2 de julio de 2026.
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, presentó la iniciativa en conversaciones con el presidente Donald Trump, el secretario de Comercio Howard Lutnick y el secretario del Tesoro Scott Bessent, de acuerdo con dos fuentes cercanas a las pláticas citadas por el Financial Times. El mecanismo se inspira en el Alaska Permanent Fund, el fideicomiso estatal que desde 1976 convierte ingresos petroleros en dividendos anuales para cada residente de Alaska. La valuación de OpenAI, que alcanzó 852,000 millones de dólares en su ronda de financiamiento de marzo de 2026, convierte ese 5% en una de las transferencias de capital más significativas que una empresa tecnológica ha planteado a un gobierno.
La propuesta no se limita a OpenAI. Altman planteó que otras empresas líderes de inteligencia artificial en Estados Unidos, como Anthropic, Google y Meta, también cedan el 5% de su capital a un fondo soberano gubernamental, según reportó The Verge. La iniciativa requiere una ley del Congreso estadounidense para concretarse. El gobierno de Trump ya tomó una participación del 10% en Intel en agosto de 2025, valorada en 8,900 millones de dólares, como precedente de inversión pública directa en empresas tecnológicas estratégicas. Altman también ha conversado con el senador demócrata Bernie Sanders, quien impulsa una participación pública aún mayor en el sector. Anthropic, Google y Meta no han confirmado si se sumarán al esquema.
Para México y América Latina, donde millones de personas utilizan sistemas de IA para educación, salud y administración pública, el modelo de gobernanza que defina Estados Unidos sentará un precedente concreto. Tanto OpenAI como Anthropic han presentado solicitudes confidenciales de oferta pública inicial ante la Comisión de Bolsa y Valores estadounidense, lo que acerca el debate sobre la propiedad de la IA del terreno de la política al de los mercados financieros. La discusión sobre quién controla y se beneficia de la inteligencia artificial dejó de ser teórica: por primera vez, una gran empresa del sector pone sobre la mesa un mecanismo de participación pública en la propiedad de la tecnología.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.

