Eliminar las exenciones arancelarias del T-MEC impondría un costo adicional de 466 mil millones de dólares a empresas y consumidores de Estados Unidos entre 2027 y 2036, de acuerdo con un análisis de la Tax Foundation publicado esta semana. El cálculo llega a unas horas de que venza el plazo de la primera revisión del acuerdo comercial, este 1 de julio.
El estudio modela un escenario en el que las importaciones amparadas por el T-MEC pierden sus exenciones actuales y quedan sujetas a aranceles del 25 por ciento para el sector automotriz y del 10 por ciento para el resto de los bienes. La proyección, retomada por Expansión y El Economista, estima que el impacto equivaldría a unos 300 dólares adicionales por hogar estadounidense tan solo en 2027.
La revisión del tratado, programada para el 1 de julio de 2026, es la primera desde su entrada en vigor. Los tres países socios (México, Estados Unidos y Canadá) deben decidir si extienden su vigencia por 16 años más o si inician un proceso de revisiones anuales que alargaría la incertidumbre hasta 2036.
El informe de la Tax Foundation detalla que eliminar las preferencias arancelarias reduciría el PIB de Estados Unidos en 0.1 por ciento adicional y pondría en riesgo unos 95 mil empleos de tiempo completo. El aprovechamiento del tratado por parte de los importadores pasó del 44 por ciento en 2024 al 67 por ciento en 2025, y se mantiene por encima del 80 por ciento en 2026, señal de cadenas de suministro profundamente integradas.
Para México, el riesgo es directo: el 73.3 por ciento de las filiales establecidas en América del Norte comercia directamente con su empresa matriz en Estados Unidos, según datos de la consultora Kearney retomados por Expansión. El Instituto Cato sostiene que esa interdependencia hace poco viable una cancelación definitiva del acuerdo. Una encuesta del Chicago Council on Global Affairs indica que el 50 por ciento de los mexicanos quiere renegociar el T-MEC, pero solo el 20 por ciento respaldaría abandonarlo.
La decisión que tomen los tres gobiernos a partir del 1 de julio definirá el costo de producir, exportar y consumir en América del Norte durante los próximos 16 años. Con las cadenas de suministro más integradas que nunca, la revisión del T-MEC es, en los hechos, una decisión sobre el bolsillo de millones de familias mexicanas, estadounidenses y canadienses.
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