Cubico Sustainable Investments y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) firmaron el 22 de julio en la Ciudad de México un acuerdo de inversión mixta por cerca de mil millones de dólares para construir 578 megavatios (MW) de generación renovable y 500 megavatios-hora (MWh) en almacenamiento con baterías en cuatro estados del país.
Los cinco proyectos, adjudicados bajo el esquema de inversión mixta de la CFE, que permite la participación de capital privado manteniendo la rectoría estatal, operarán como una asociación público-privada a 25 años. Se ubican en zonas de alta demanda industrial: Tamaulipas, Nuevo León, Campeche y la península de Yucatán. Se trata de una de las mayores alianzas privadas en energías limpias con la empresa estatal mexicana, en un contexto de crecimiento acelerado de la demanda eléctrica por la expansión manufacturera y el nearshoring en el norte del país, de acuerdo con BNamericas. La inversión llega en un momento en que la seguridad energética es una prioridad compartida entre México, Estados Unidos y Canadá en el marco del T-MEC, y cuando el sistema eléctrico nacional requiere nueva capacidad para sostener el ritmo de la economía.
Cubico, con sede en Londres y propiedad de los fondos de pensión canadienses Ontario Teachers' Pension Plan y PSP Investments, desarrollará los cinco proyectos. El calendario de construcción arranca con:
- Altamira Solar, en Tamaulipas: inicio en diciembre de 2026. - Los cuatro proyectos restantes en Nuevo León, Campeche y la península de Yucatán: construcción desde el segundo trimestre de 2027.
El portafolio suma 578 MWac de capacidad renovable y 175.7 MW en baterías con tres horas de autonomía (500 MWh), según el comunicado de Cubico. Jens-Peter Saul, director ejecutivo de Cubico, señaló que la alianza demuestra lo que puede lograrse cuando los sectores público y privado trabajan juntos.
Altamira Solar arrancará obras a finales de 2026 como primer proyecto del plan. Cuando las cinco plantas estén en operación, añadirán capacidad de generación y almacenamiento en dos de las regiones con mayor tensión en la red eléctrica nacional: el corredor industrial del norte, donde el nearshoring dispara la demanda, y la península de Yucatán, que enfrenta restricciones de transmisión.
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