China recuperó el liderato del ranking TOP500 de supercómputo este 28 de junio de 2026 con LineShine, una máquina de 2,198 exaflops que no utiliza tarjetas gráficas, según Wired. El sistema supera por más del 20% a El Capitan, el equipo del laboratorio Lawrence Livermore en California que lideraba la lista desde 2024, de acuerdo con The Verge.

LineShine opera en el Centro Nacional de Supercómputo en Shenzhen y es la primera máquina en superar la barrera de los 2,000 exaflops. El logro ocurre bajo las restricciones que Estados Unidos mantiene desde hace años sobre la exportación de chips de alta potencia y GPUs a China, un régimen que abarca tres administraciones estadounidenses y que limitó el acceso a componentes de empresas como Nvidia. China respondió desarrollando una arquitectura basada exclusivamente en CPUs de fabricación propia, sin depender de los procesadores gráficos que dominan el supercómputo moderno. Para la comunidad científica de Norteamérica, México incluido, el avance redefine el mapa del cómputo de alto rendimiento, un recurso indispensable para la investigación climática, la inteligencia artificial y la modelación de sistemas complejos.

La arquitectura de LineShine rompe con la ortodoxia del sector. Según los datos del TOP500 recogidos por ambos medios, la máquina funciona con 45,000 procesadores LX2, cada uno con 304 núcleos a 1.55 GHz, conectados mediante LingQi, una red propietaria de alta velocidad y baja latencia. El sistema operativo es Kylin OS, una distribución basada en Linux ampliamente utilizada en la infraestructura científica y gubernamental china. El costo energético es alto: consume 42.2 megawatts, 42% más que los 29.7 megawatts de El Capitan. Aun así, el rendimiento neto la coloca en la cima, con una ventaja de más del 20% sobre el sistema estadounidense. Estados Unidos mantiene tres de los cinco primeros lugares del ranking, y empresas estadounidenses dominan la lista en número total de sistemas.

El TOP500 se actualiza dos veces al año, en junio y noviembre. La próxima edición mostrará si Estados Unidos recupera el primer puesto con una nueva máquina o si China consolida su ventaja. Lo que ya está claro es que la competencia por el supercómputo se libra ahora con arquitecturas radicalmente distintas, donde los chips de uso general, no solo las GPUs, tienen mucho que decir.

Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.