Carlos Converso recibió la Medalla Bellas Artes 2026 en la categoría Teatro el 28 de julio, el máximo reconocimiento que otorga el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) a una trayectoria artística. El titiritero, actor y dramaturgo de origen argentino, naturalizado mexicano, cumplió 50 años de residencia en México, donde construyó una carrera dedicada a animar lo inanimado.
Nacido en Córdoba, Argentina, en 1947, Converso llegó a México a finales de los años setenta tras formarse con el maestro titiritero Javier Villafañe. En suelo mexicano desarrolló prácticamente toda su obra: más de 50 puestas en escena como director, una veintena de premios, entre ellos el Rosete Aranda de 1984 al mejor espectáculo de títeres, y una labor docente que incluye la fundación del Centro de Estudios en el Arte de los Títeres. «México ha sido todo para mí; me ha ofrecido todas estas posibilidades», expresó Converso durante la ceremonia, de acuerdo con La Jornada.
La medalla fue entregada por Alejandra de la Paz, directora general del INBAL, quien destacó el papel de Converso en elevar el teatro de títeres como una de las expresiones más complejas, sensibles y poderosas de las artes escénicas. En el presídium estuvieron Luis Mario Moncada, coordinador nacional de Teatro; la dramaturga Berta Hiriart y la gestora cultural Raquel Bárcenas. Al cierre, Marco Antonio Alcántara, representante de la Unión Internacional de la Marioneta (Unima), entregó un reconocimiento adicional al homenajeado. Converso defendió el oficio con una imagen precisa: «El teatro de actores es parecido a la novela y el teatro de títeres es parecido a la poesía», según reportó El Universal.
Cinco décadas después de su llegada a México, el titiritero dedicó la distinción a la comunidad que hace posible ese arte. «Dios creó al gato para permitirle a la humanidad acariciar al tigre. Y la humanidad creó al títere para permitirse acariciar sus sueños», dijo Converso antes de abandonar la Sala Manuel M. Ponce. Al frente del Centro de Estudios en el Arte de los Títeres, sigue formando a las generaciones que llevarán ese oficio a las siguientes cinco décadas.
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