Apple presentó el 10 de julio una demanda federal contra OpenAI por presunta apropiación indebida de secretos comerciales, en un litigio que expone la intensa competencia por talento e información confidencial en la carrera del hardware de inteligencia artificial.
La demanda, radicada en la Corte de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Norte de California, alega que OpenAI ejecutó un patrón coordinado de conducta indebida a nivel institucional para extraer información confidencial de hardware de Apple. De acuerdo con el expediente citado por TechCrunch, OpenAI ha contratado a más de 400 exempleados de Apple para construir su división de hardware. La relación entre ambas empresas se remonta a 2024, cuando integraron ChatGPT en los iPhone, pero se ha deteriorado conforme OpenAI desarrolla sus propios dispositivos con IA. En 2025, OpenAI adquirió io Products (la startup de hardware de Jony Ive, exjefe de diseño de Apple) por unos 6,500 millones de dólares, una operación que también es mencionada en la demanda.
El expediente señala a dos exempleados de Apple en particular. Tang Tan, actual director de hardware de OpenAI y veterano de 24 años en Apple, presuntamente instruyó a candidatos para que llevaran componentes físicos de Apple a sus entrevistas como demostración, además de enviarse a sí mismo información de proveedores antes de renunciar. Chang Liu, ingeniero eléctrico que se unió a OpenAI en enero de 2026, descargó decenas de archivos confidenciales de los sistemas de Apple después de dejar la empresa sin devolver su computadora corporativa, según The Verge. La demanda también acusa a OpenAI de engañar al menos a dos proveedores de Apple para que replicaran procesos propietarios de fabricación.
Apple solicita una orden judicial que prohíba a OpenAI usar o divulgar sus secretos comerciales, además de compensación por daños y la devolución de materiales confidenciales. OpenAI respondió que no tiene interés en secretos comerciales ajenos. El caso, comparado por analistas con el litigio Waymo contra Uber de 2017 (que se resolvió con un pago de 245 millones de dólares), según Wired, pone a prueba los límites de la movilidad de talento en Silicon Valley justo cuando la industria entra en la era del hardware con inteligencia artificial.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.

