Treinta años después de su publicación, en 1996, "El arte de la fuga" de Sergio Pitol sigue siendo un libro de referencia del ensayo literario mexicano. Dos análisis publicados este 30 de agosto por El Universal y Aristegui Noticias revaloran la obra que Ediciones Era lanzó hace tres décadas.

El volumen reúne 27 textos en cuatro apartados y combina las estrategias de la crónica y el ensayo personal, detalla El Universal en su revista Confabulario. Para Marco A. Cervantes, en Aristegui Noticias, la obra tiene una triple condición de ensayo, memoria y relato: Pitol mira su propia vida como materia para convertirla en trama literaria y ahonda en el paso del tiempo, la insatisfacción y la falta de arraigo. El título remite a su propia biografía: el escritor (Puebla, 1933; Xalapa, 2018) fue diplomático, traductor y viajero incansable, y convirtió en un arte el darse a la fuga. El texto documenta además a figuras de la vida cultural mexicana, de Carlos Monsiváis a Juan Villoro, y pasajes de la historia reciente, como un viaje a Chiapas en los primeros días de 1994.

Entre los episodios del volumen está el "Diario de Escudillers", una bitácora que Pitol comenzó el 22 de junio de 1969, cuando se instaló en Barcelona por tres años y llegó a vivir en la miseria extrema, sin dejar de escribir. El libro incluye "Vindicación de la hipnosis", el relato de la sesión a la que acudió en julio de 1991 para dejar de fumar, y el germen de "El desfile del amor", la novela policial que ganó el Premio Herralde y se volvió un clásico del género en español. La vida de Pitol como traductor se asoma además en la carta que Witold Gombrowicz le envió en 1965, cuando el mexicano llevaba dos años en Varsovia, para pedirle que tradujera "Las puertas del paraíso", según recuerda El Universal.

La efeméride invita a releer una obra que El Universal describe como el mejor libro de Pitol para muchos lectores, y que sigue sirviendo de guía a quienes aspiran a escribir. El interés por su legado se mantiene: sus traducciones están reunidas en la colección Sergio Pitol, traductor, que el mismo medio cita como una puerta para acercarse de nuevo al autor.

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